13 de febrero de 2012

Turn on

En el blog de "El espíritu de los cínicos" Eduardo Salles ilustra muchas verdades incómodas sobre el día de San Valentín:

Corazones Negros

Estoy de acuerdo con mucho de lo que plantea (no sólo hoy sino siempre). ¿Será que soy una cínica también? jaja.


Siempre he creído que tengo el corazón negro.
No sé si humeado, quemado, enmohecido, pervertido, secreto, perverso, desnutrido, muerto, usado, desechado, escondido, tatuado, consumido, maldecido, pisoteado, enlodado o simplemente apagado.

Y me cae gordo que la chaviza lo utilice ahora rodeado de calaveritas y moñitos. Un corazón negro no debería combinar con el color rosa. No. Simplemente no.

Aunque no debería quejarme de la moda adolescente, yo misma lo utilizo en diminutivo para etiquetar mi vida sentimental.
Recuerdo que el término lo saqué luego de escuchar la letra de mi canción favorita de Hole, "Malibú":


"...And I knew / Y yo sabía
Love would tear you apart / que el amor te destrozaría
Oh and I knew / Ah, y yo sabía
The darkest secret of your heart / El secreto más oscuro de tu corazón".
Ah mira!! Hasta ahora descubro que el corazón no es negro. El que es negro es el secreto... entonces el corazón debe ser transparente... Uy, filosofía de a tres pesos...
En fin, estábamos en que... San Valentín es una ocasión perfecta para dividir a los románticos del resto de la gente.  A veces no sé quién es mayoría. Ni en qué minoría estoy yo.

0 comentarios: