Platicaba en Facebook con Mr. Lemon (viejo conocido del blog, admiradísimo por mi parte) sobre el Día de San Valentín y sobre que los #foreveralone íbamos a celebrarlo "a nuestro modo".
Desde la semana pasada decidí que mi celebración incluiría pizza y un frapuccino. Me encanta :-P
Con el paso de los días (y de la báscula) pensé que quizá la pizza era un exceso, pero el frapuccino jamás iba a serlo. Además, levante la mano quien cree que se merece ser complacido en San Valentín... ok, bájenla. Mi deseo para el día de los enamorados era pasarla con mi nuevo amor, quien suele usar copete de crema batida y de accesorio, una coqueta galleta óreo.
Saliendo del nutriólogo (jeje) pasé por el café donde acostumbro (bueno, tres veces) comprar mi postre. Aún estaba indecisa: subí un kilo desde la última vez que me pesé ¿acaso valía la pena arriesgarse por ese hielo delicioso derritiéndose en mi boca, morder el popote, partir la galleta y ver migagitas negras sobre la blanca capa de crema batida?
¡Of course!
Estaba sólo a unos metros... y seguí mi camino. Recordé que mi capital ascendía cuanto mucho a 40 pesotes (los billetes se quedaron junto a la tele). Traía la tarjeta, claro, pero... soy de la vieja escuela del efectivo, me intimida usarla. No, ya habría otra ocasión: sin estrés, sin nervios, sólo él y yo, juntitos.
Tristeando, recordé todas esas escenas de pordioseros afuera de un restaurante, y aunque no salivé frente a los cristales, sí lancé una mirada de envidia al grupo de amigas que reían y compartían cafés y frapuccinos y hasta un panino (¿de jamón serrano? ¡quieeeerooo! -me convierto en perrito de Pavlov-).
Patendo piedras (digo, si hubiera habido piedras) emprendí mi camino a casa. Las manos en los bolsillos, cuarenta pesos en la cartera, un kilo de más... y la promesa de que el sábado me compraré el más grande frapuccino óreo que pueda pagar.
Aún no tengo mi San Valentín, pero la espera no hará sino más deliciosa la entrega.
3 comentarios:
No es lo mejor que escuché/leí/ví acerca de la fecha, pero lo que me dio mas risa fue que era el día de bailar zamba muy despacito pues era el día de "zamba-lentín"
Que le va usted a hacer.
Jajaja. Zamba-lentín.
Soberbio!!
Y ese tal Lemon que sabe de la fecha si no lo quieren ni para chambelán? Hay que cuidar esas amistades, querida Martha u_u
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