21 de enero de 2012

Que duela lo que tenga que doler

Postingmaratón, día 2/42

Y resulta que tomé la decisión correcta. Lo sabía, en lo más profundo de mi corazón, yo lo sabía.
Al meditarlo, al decidirlo, sabía que no habría vuelta atrás.
Porque todas las pistas apuntaban a una única conclusión, y con todo el dolor de mi corazón, no sólo dije No, sino "nunca más".
Di uno, dos, tres... los brincos necesarios. Y todos fueron a ojos cerrados y el corazón a mil. Incluso ese salto. Incluso a sabiendas de que dolería como jamás volverá a doler. O quizá sí.
En fin, aquí la noticia es que no me morí aunque hubo días que creí que sí.
Esos días compensaron aquellos otros en los que me sentí más viva.
Conmigo saliste tablas. Qué mediocre.
Fórmate en esa fila.

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