Se supone que tenía planeado postear al menos una vez al día (tomando en cuenta la cantidad de tiempo libre) pero NA! he estado paseándome de aquí para allá. Para eso son las vacaciones, no??
Día 1: Cristo Rey.
Aunque el plan original era otro (el parque Bicentenario, en Silao), finalmente nos lanzamos al santuario católico de Cristo Rey, en el famoso Cerro del Cubilete. Una de mis acompañanes no había ido desde que era bebé y mi hermano, desde que era niño y ambos mencionan que se lo imaginaban más grande (más amplio) por las fotos. Aunque yo había ido hacía un par de años, descubrí nuevas cosas (por ejemplo, que el actual monumento, en realidad es el quinto... y que el primero, mucho más modesto, fue dinamitado al inicio de la guerra cristera). Al salir, nos detuvimos a desayunar en los puestos que están a la salida. La comida ¡riquísima! Por menos de 45 pesos comes un desayuno buffet (refresco incluído), con gran variedad de platillos que ok, quizá te encuentras en tu cocina cualquier día de la semana, pero aquí saben absolutamente deliciosos. A la salida, por la bajada del cerro, nos detuvimos a un costado del camino a comprarnos unos venaditos navideños, hechos de hierbitas. Preferible comprar que dar limosna.
Día 2: Dolores Hidalgo
Me lancé junto con mi sister @Mayavilla a la hermana república de Dolores Hidalgo. Fuimos al Museo de Miguel Hidalgo (la casa-curato), que me pareció sobrevalorado (por mí, porque yo ya había ido y lo recordaba más grande y más interesante). También visitamos el panteón de la ciudad, donde está el mausoleo de José Alfredo Jiménez, donde tomé muchas fotos. Y también conocimos la casa-museo del compositor e hijo pródigo de Dolores, el grandioso José Alfredo. Muy padre el lugar, por 35 pesos aprende uno mucho sobre la vida y obra de este señor: hay fotos, trofeos, música, documentos y cartas originales. La "museografía" está muy bien hecha. Ampliamente recomendable. Tomé muchas fotos, que en las próximas horas comenzarán a aparecer en mi cuenta en Flickr. Ya publiqué algunas, pero me faltaron las chidillas. José Alfredo era un buenazo como compositor-poeta. Y no lo digo yo, lo dijo el poeta José María Espinasa, uno de mis profesores del curso de literatura que recién terminó (más detalles sobre ese asunto en un próximo post).
Día 3: La fiesta navideña
En mi trabajo organizaron la tradicional fiesta navideña (digo, tradicional de las empresas, pero es apenas la primera que organiza la nuestra, en enero cumplirá su primer año). Como cada año, este evento es especialmente esperado por mí: amerita visita al salón de belleza, enchinada de pestañas y cosas así. Como ya dije, es un evento de una-vez-al-año, jejeje. En fin, me sentí muy bien en la reunión: me divertí mucho, comimos platillos típicos españoles (la original paella y el jamón serrano), bebí y platiqué con mis compañeritos que rara vez veo (con eso de que trabajo desde casa), en un ambiente mucho más relajado. Mi jefazo alabó mi "outfit" y recibí muchos piropos. Luego de tres meses de dieta, es justo el impulso que necesitaba para aguantar la difícil prueba que se avecina, con las comilonas de Navidad y Fin de Año. Pero sí se puede.
Día 4. Anfitriona
Mayavilla también anda de vacaciones y el jueves me tocó ser anfitriona. La recibí en León, salimos de compras, comimos rico en el centro y por la noche nos fuimos nos fuimos a ver una peli al cine.
Lloré con ganas con una línea dicha por el personaje de Robert de Niro: "Soy un idiota. No sé cómo parar". Snif. Claro que no tiene qué ver con lo que le pasaba a él (a su historia), pero sí me llegó. Snif, perdón, es que ando sentimental...
Día 5. El regreso a Mummyland
Mayavilla me convenció de llevarla a pasear a mi antiguo lugar de residencia. Ha habido varios cambios en Guanajuato city desde que me fui, a finales de marzo: están construyendo un hotel cerca de la central, le dieron mantenimiento al monumento de la glorieta Santa Fe, en el Jardín Unión y alrededores hay esculturas famosas, y aunque en teoría es bueno que le den mantenimiento a las fachadas a un lado del teatro Juárez, se ven ¡horrendas! cubiertas con el plástico negro. Desde hacía meses quería volver a ir a comer al Santo Café, uno de los lugares más recomendables para comer en la ciudad y aunque siempre se batalla para encontrar mesa disponible, esta vez fue la tardanza en que nos atendieran (unos 35 min para que nos llevaran las bebidas) lo que nos hizo desesperar mucho, aunque al final, la pasta tipo goa que me comí valió la pena: estaba deliciosa!! Además, compramos montón de artesanías, entre aretitos, collares y un cuaderno de pastas y hojas recicladas, que aunque me costó "caro" yo me merecía una cosa así: ahora tengo dónde escribir todo eso que traigo dentro del pecho y que emergió gracias al taller literario mencionado arriba. Guanajuato sigue entero, sin mí. No podía ser de otra manera...
Día 6. Visita relámpago a SLP y cena familiar
La empresa donde trabaja mi hermano organizó su fiesta navideña en el Museo Laberinto de San Luis Potosí, y lo acompañé. El lugar es una belleza arquitecturamente hablando, pero el contenido del museo en sí dejó mucho qué desear, me quedó a deber: demasiado texto, jóvenes sonrientes pero sin experiencia suficiente, un supuesto monumento a la ciencia pero demasiado frío (tanto por las corrientes heladas como por la alejada visión de un visitante común)... En fin, hice algunas fotos que quizá no salgan tan mal, más tarde las subo.
Por la noche, celebramos una cena familiar, fue una delicia volver a comer el pozole verde que prepara mi madre y ver a mis primos y tíos y cantar con el trío cuarteto que contratamos para amenizar la velada. Auque los músicos no se sabían la canción que pedí, fue una noche inolvidable.
La familia, pese a seguir creciendo, sigue unida y es un privilegio formar parte de eso. Y al ritmo de boleros y rancheras, la tradicional fiesta decembrina de la familia Silva fue todo un éxito.
Día 7. Aunténtico descanso
Mi dominguito se extingue y puedo decir que es el primer domingo en mucho tiempo que no estoy presionada por el trabajo, preparar maleta y así. Me la pasé tomando sol, paseando a mi perro, asaltando la cocina por cualquier cantidad de comida, viendo tele, preparando algunas recetas simples y perdiendo el tiempo en... nada. En nada excepto postear. XD
Aún no hay plan para mañana pero todavía me queda una semana alejada de la obligación laboral, aunque sin tantos viajes. ¿Ustedes qué planes tienen para la última semana del año 2011?
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