19 de octubre de 2011

Un texto simple

Mi taller de literatura va viento en popa. Cuando me dijeron literatura pensé: uff libros y más libros, chido. Pero resulta que estoy llevándome sorpresa tras sorpresa: hemos visto arte objeto, poesía objectual, novela gráfica, multimedia, música, escultura, uff! Todo un mundo de posibilidades que nutren a la literatura y a su vez, ella influye en todas las demás artes. Digo, ya sabíamos que yo era ignorante pero ... sí, lo soy. Y un poquito vanidosa: creía que por publicar aquí de cuando en cuando un textito ya estaba lista para un taller. ¡¡Y me está costando un trabajo!! Es que los ejemplos que nos dan son absolutamente geniales, que yo ni por enterada se me ocurría relacionar con la creación literaria. Obvio no puedo crear algo genial en dos sesiones de cuatro horas pero la mera verdad es que me da algo de miedillo siquiera intentarlo.
Y luego, tengo compañeros muy, muy talentosos. Una incluso ha escrito una novela ¡una novela! Y yo con mi Florence Flourescent y sus seis capítulos, doce cuartillas, durmiendo el sueño de los justos (tras el formateo de la chepa el año pasado).
Para el jueves tengo que haber enviado al escritor Isaí Moreno nuestro instructor, una historia animada. Ya sea con dibujos, fotografías, o así.
Se me había ocurrido hacer una adaptación de la canción "Cocktail de Jazz", del soundtrack de la película "Sexo Pudor y Lágrimas" (de mi admiradísimo Aleks Syntek) y utilizar fotos de celebridades que hubieran salido en los tabloides:


"Siempre he sabido que mi mente y la de mi pareja están a miles de kilómetros de distancia"

Así: foto-frase con tipografía mona... foto-frase, foto-frase.
Pero ¿Dónde está la verdadera creación? ¿Hay alguien que "cree" algo nuevo? ¿Qué no se ha inventado todo ya? ¿Qué historia contaré? ¿No se verá muy frívolo? ¿No es demasiado obvia la referencia entre, por ejemplo, la foto de Hugh Hefner y Crystal Harris de arriba y la frase?

Plan B. Anoche tomé una siesta pesada. Ya saben, cuando uno no debe dormir pero se cae de sueño y se duerme pero no descansa. Soñé el inicio de mi historia en formato tipo City of Glass de Paul Austen (con ilustraciones de Paul Karasik y David Mazzucchelli, historia que me maravilló). Me desperté con la idea de que iba a quedar padrísimo hasta dos minutos después, que recordé que yo dibujo así (y manualmente).
Además, eso de enfrentarse a la página en blanco con fines "serios" está bien cañón. Y más cuando es un trabajo por encargo y no "cosas que te nacen del corazón en ese momento". Ja!
Pero bueno... Me quedan menos de 48 horas y de algún modo debo invocar a la inspiración. Nanque sea con sudor. No me resigno a que se me hayan acabado las palabras. Ni las imágenes.

1 comentarios:

Taz dijo...

Mazzucchelli es la ondita... bueno... últimamente se ha superado un buen. Aunque sigo amando a Mignola. =)