Me prometí no volver a escuchar esa canción. Pero esta noche es una de esas que duelen hasta dejar los vellos erizados.
Y las frases que en ella dicen son tan simples. Yo, siempre tan complicada, siempre tan rebuscada, hubiera elegido otras. Pero es que esta canción no la elegí yo. La elegiste tú para mí.
O eso creo. Porque para empezar, no estoy segura de eso.
Y para terminar, estoy segura de aquello otro.
Pero ya ni caso tiene mencionarlo.
Promesas que nacieron muertas.
2 comentarios:
un sonoro "ya qué?" o ¿cómo?
Pues sí.
Ya qué. Ahora, como dijo el señor Miyagi, "cantemos canción feliz".
Muajaja.
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