Aún no puedo creerlo...
Llego a casa después de un día intensísimo en emociones y me encuentro con la triste noticia de que Amy Winehouse, mi adorada cantante inglesa, monumento al valemadrismo, a la rebeldía, al dejar-ser, ha muerto.
Dios! qué tristeza, qué desperdicio! aghh rayos!! siento coraje y decepción. Yo creí que sí la libraba, creí que podría dejar atrás a sus demonios!!
No pudo. Aunque quizá esos demonios, que antes fueron ángeles, no sean quienes la hayan vencido. Cierto: ella no es (AGH!) era buena. Se drogaba, se peleaba, se alcoholizaba y lloraba luego de arrepentimiento. No escuchaba consejos y "desperdiciaba su juventud y su talento". Sí, ella no era buena.
Pero con todo y que no era "una mujer buena" le ganó a la mediocridad: a las pantimedias y la depilación, al detergente y la lavada de ropa los domingos en la mañana, a dejar descongelando el pescado y a la orilla dura de la pasta de pizza. Pero se atrevió a vivir intensamente, a pelear por amor y con su amor. A volar, a derrumbarse, a sentir. (No sabes cómo te admiro por eso).
Ahora con su muerte, esta mujer se gana su lugar en la historia de la música y de la cultura pop. Su álbum "Back to black" se había vuelto ya un clásico pero ahora... ya muerta: reducida su imagen a una silueta cubierta por una manta y su voz a un recuerdo, Amy trasciende al haberse permitido cantar como los verdaderos ángeles, y como ellos, se fue volando y se perdió en la inmensidad del cielo.
Te extrañaremos, Amy Winehouse.
2 comentarios:
De acuerdo contigo, Amy, tenia una voz privilegiada, pero sus demonios internos pudieron mas con ella, lastima tenia un talento nato y se une al grupo de los 27. att. ari
Ari, qué gusto saber de ti!
Sí, Amy era tan talentosa que duele tanto haberla perdido. No es ningún consuelo saber que "así tenía que acabar". :(
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