- sale miercoles y viernes -
SI SU SUEGRA ES UNA JOYITA... Nosotros tenemos el mejor estuche.
Funeraria Martínez
Versión 4.2 No soy heroína ni celebridad (sólo soy yo). Aquí se hacen esfuerzos por dejar de cantinflear y seguir aprendiendo.
27 de febrero de 2004
25 de febrero de 2004
Mi espacio, mis cosas, mi vida
"Yo No Quiero Un Hermanito (Homenaje A Chabelo)"
Mi mami dice que estoy muy solito
y por eso un hermanito
pronto me va a regalar.
Mamita, yo no quiero un hermanito
lo que quiero es un perrito
chiquitito y juguetón.
Mi mami dice que un hermanito
desde París me lo van a traer
que cosa absurda
cuando es más barato comprar
un perrito nacional...
_ _ _ _ Aleks Syntek, Album "Múltiple"
Ayer le canté esta canción a mi mamá. Claro, no tiene edad para darme un hermanito, pero sí para permitirme tener un perrito (chiquitito y juguetón).
Me explico: En mi calle, ya tiene varios días rondando un perrito callejero. Es de raza indefinida, está herido de una pata (pues cojea al caminar). Tiene unos ojos, híjole, que me conmueven mucho. Pero mi madre no me permite adoptarlo. Verán: ya tengo un perro, llamado botones, french poodle, prestado-heredado por mi hermana que vive en USA. También tengo un conejo, blanco de ojos rojos, regalo de hace unos 6 años, de una amiga. Dos mascotas ya son muchas para una familia, Tres son multitud. Por eso mi madre se niega a acoger al pobre perrito, flaco hasta los mismos huesos. Y la entiendo, atender a una familia de seis miembros mas agregados ocasionales (mi hermano mayor, su esposa y mi sobrina) pues está difícil. Y como yo trabajo todo el día, prácticamente le tocaría a ella atenderlo (aunque no me escapo en las noches de sacar a pasear a botones y de checar que el conejo no haya roto demasiado la tela de su jaula).
Sin embargo, a veces me pongo a pensar cómo sería tener mi propia casa. Cómo la decoraría, si sería tan desordenada como lo soy ahora, si tendría plantas acuáticas y una caja de arena para desestresarme. Imagino que ahí sería refugio obligado de mi grupito de amigos al terminarse una disco (el clásico “A donde le seguimos?”), si llegarían amigas peleadas con sus esposos a pasar la noche, amigos borrachos que eXtraviaron sus casas. Me pregunto si me llevaría a mi conejo (no se cuanto viven los conejos), si sería un pequeño departamento o una casita de una sola planta, con espacio para un pequeño jardín. Si mi cama sería un colchón en el piso, una cama matrimonial llena de papeles que debo leer o una hamaca (no, esto no, Pérez no se sentiría a gusto). Si llenaría las tardes de domingo con música de jazz y agua de piña, sentada frente a mi computadora platicando con un amigo en Marruecos. Si tendería la ropa los martes en la noche, mis manos llenas de jabón, cantando a grito abierto canciones estúpidas de moda. Regresar la noche de los jueves con los brazos adoloridos por cargar las bolsas del supermercado. Levantarme súbitamente los sábados para alcanzar a los vendedores de gas doméstico (y no tener que bañarme otra vez con agua helada). Y todas, todas las veces, al regresar, ser recibida por el más incondicional de los amores: el de tu mascota, el del perrito que mi madre no quiere ni oir mencionar...
Me puso nostálgica describir mi futuro hogar :) Sin embargo, me gustó la combinación domingo-jazz-piña. Y además, me gusta romper algunas reglas de vez en cuando: en mi comunidad no es común que los solteros se independicen. Vivimos bajo la tutela de nuestros padres y sólo hasta que nos casamos y formamos una familia, es bien visto que salgamos de casa (especialmente las mujeres). Claro que mi familia tampoco es muy común y como ya les he planteado la idea, no parecen oponer mucha resistencia ¿porqué será? Jajaja! ;)
Mientras tanto, un pobre perrito busca un dueño. Y me parte el corazón...
Mi mami dice que estoy muy solito
y por eso un hermanito
pronto me va a regalar.
Mamita, yo no quiero un hermanito
lo que quiero es un perrito
chiquitito y juguetón.
Mi mami dice que un hermanito
desde París me lo van a traer
que cosa absurda
cuando es más barato comprar
un perrito nacional...
_ _ _ _ Aleks Syntek, Album "Múltiple"
Ayer le canté esta canción a mi mamá. Claro, no tiene edad para darme un hermanito, pero sí para permitirme tener un perrito (chiquitito y juguetón).
Me explico: En mi calle, ya tiene varios días rondando un perrito callejero. Es de raza indefinida, está herido de una pata (pues cojea al caminar). Tiene unos ojos, híjole, que me conmueven mucho. Pero mi madre no me permite adoptarlo. Verán: ya tengo un perro, llamado botones, french poodle, prestado-heredado por mi hermana que vive en USA. También tengo un conejo, blanco de ojos rojos, regalo de hace unos 6 años, de una amiga. Dos mascotas ya son muchas para una familia, Tres son multitud. Por eso mi madre se niega a acoger al pobre perrito, flaco hasta los mismos huesos. Y la entiendo, atender a una familia de seis miembros mas agregados ocasionales (mi hermano mayor, su esposa y mi sobrina) pues está difícil. Y como yo trabajo todo el día, prácticamente le tocaría a ella atenderlo (aunque no me escapo en las noches de sacar a pasear a botones y de checar que el conejo no haya roto demasiado la tela de su jaula).
Sin embargo, a veces me pongo a pensar cómo sería tener mi propia casa. Cómo la decoraría, si sería tan desordenada como lo soy ahora, si tendría plantas acuáticas y una caja de arena para desestresarme. Imagino que ahí sería refugio obligado de mi grupito de amigos al terminarse una disco (el clásico “A donde le seguimos?”), si llegarían amigas peleadas con sus esposos a pasar la noche, amigos borrachos que eXtraviaron sus casas. Me pregunto si me llevaría a mi conejo (no se cuanto viven los conejos), si sería un pequeño departamento o una casita de una sola planta, con espacio para un pequeño jardín. Si mi cama sería un colchón en el piso, una cama matrimonial llena de papeles que debo leer o una hamaca (no, esto no, Pérez no se sentiría a gusto). Si llenaría las tardes de domingo con música de jazz y agua de piña, sentada frente a mi computadora platicando con un amigo en Marruecos. Si tendería la ropa los martes en la noche, mis manos llenas de jabón, cantando a grito abierto canciones estúpidas de moda. Regresar la noche de los jueves con los brazos adoloridos por cargar las bolsas del supermercado. Levantarme súbitamente los sábados para alcanzar a los vendedores de gas doméstico (y no tener que bañarme otra vez con agua helada). Y todas, todas las veces, al regresar, ser recibida por el más incondicional de los amores: el de tu mascota, el del perrito que mi madre no quiere ni oir mencionar...
Me puso nostálgica describir mi futuro hogar :) Sin embargo, me gustó la combinación domingo-jazz-piña. Y además, me gusta romper algunas reglas de vez en cuando: en mi comunidad no es común que los solteros se independicen. Vivimos bajo la tutela de nuestros padres y sólo hasta que nos casamos y formamos una familia, es bien visto que salgamos de casa (especialmente las mujeres). Claro que mi familia tampoco es muy común y como ya les he planteado la idea, no parecen oponer mucha resistencia ¿porqué será? Jajaja! ;)
Mientras tanto, un pobre perrito busca un dueño. Y me parte el corazón...
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Aviso Clasificado (3)
¿SEMANA SANTA?
Gánese el cielo. Oportunidad. Vendo Cristo, Marca I.N.R.I.
Gánese el cielo. Oportunidad. Vendo Cristo, Marca I.N.R.I.
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23 de febrero de 2004
Febrero cuerdo, febrero neto
El dicho reza “Febrero loco, y marzo otro poco”. Puede ser, pero para mí, febrero es un mes que casi siempre deja huella en mi vida.
Febrero es viento, mucho viento. Lo cual conlleva a pensar en papalotes (cometas) negros, blancos, lejanos, con niños tirando de ellos, invisibles por estar lejos, muy lejos de mi ángulo de visión. También equivale a polvo. Mucho polvo: en mis ojos, mi escritorio, el teclado de mi computadora. Es un sol intenso, que me hace entrecerrar los ojos y buscar inmediatamente mis lentes, ya sea para protegerme de él o para controlar mi cabello. Claro! ¿Cómo olvidar la electricidad estática? Esa fuerza invisible que me hace apagar la televisión con sólo tocar la pantalla. Esa energía que nos hace brincar a mí y a la persona que toco. Esas chispas que veo bajo las sábanas cuando apago las luces y me dispongo a conciliar el sueño.
Febrero y sus nubes con formas caprichosas, que contrastan bellamente su blanco y gris con el azul del fondo. Sí, Febrero es un cielo azul, intenso sobre mi cabeza, que se desvanece poco a poco en el horizonte. Soy fanática de los espectáculos aéreos, me encanta ver pasar las nubes: los cúmulos, gordos, los altocúmulos cual rebaño de borregos, los cirrocúmulos recién hechos con el peine de Dios...
Este mes también significa un jardín un tanto seco, recién podado, el pasto silvestre amarillo que reclama unas cuantas gotas de agua, no para él mismo, sino para la nueva generación (ya verdeando) que lucha por salir a la superficie. También es la basura que rueda tristemente por las calles, cual versión urbana de los arbustos secos del viejo oeste.
Los días de Febrero hay que cargar suéter, y andarlo cargando pues de repente el viento frío le hace a uno pegar diente con diente, o tener que dejárselo puesto porque la prenda de abajo no fue planchada. :P
En estos días, en las bolsitas de las reliquias (bolsas con galletas, dulces y similares obsequiadas durante la Nochebuena y la Epifanía, tradiciones católicas), hurgo buscando algún dulce fino que se les haya escondido a los demás, sólo para encontrar bombones (malvadiscos) duros, galletas reblandecidas y rotas y cacahuates rancios... No importa... Tomo una dotación generosa de lo rescatable, y me la llevo al trabajo. Con algo hay que engañar a la tripa cuando hace algún berrinche :)
Para muchos, Febrero es el mes del amor y la amistad. Para mí significa recordar que es ahora cuando debo temer por ambos aspectos. Sí, lamentablemente mi única pelea escolar estaba a punto de ocurrir un día 14. Se pospuso un día para que no fuera traumatizante esa fecha para una servidora. De poco sirvió el retraso. Al día siguiente, y plenamente resignada a ser hecha papilla por la bravucona de la escuela y hazmerreír de los demás, después de salir de la escuela y a unas cuantas cuadras de ella, me situé lo más lejos que pude de la niña en cuestión, cuyos puños me anunciaban que iba a conocer lo que verdaderamente era el dolor a la tierna edad de 9 años. Recuerdo que el círculo de mirones era tan pequeño!!! Veo sus puños tan cerca de mi quijada, mi pelo tan cerca de sus dedos, mis brazos tan desnudos ante sus uñas... Fue entonces cuando apareció un ángel del Señor, que impidió que este sacrificio bíblico se llevara a cabo. Efectivamente, lector: mi madre llegó para salvarme de los golpes de la bravucona, pero no de ser el hazmerreír de la escuela :´{ ¿Qué quieres? Fui educada en la cultura de “poner la otra mejilla”.
Años después, alrededor de esta fecha, han ocurrido un par de reveses amorosos y varios amistosos. Hasta la fecha, siento retortijones nada más imaginar que San Valentín se encuentra a la vuelta de la esquina.
A pesar de todo, me encanta el mes de febrero y es que sólo he tenido veintiséis febreros. Y es un mes que es fiel a sus principios (como yo). No como diciembre, donde a veces hace demasiado calor. O abril, donde hace frío y viento.
Hoy es 23 y falta poco para que acabe. Lo cual me hace pensar que aún quedan siete días para que algo ocurra. Y como además es bisiesto, quizá sea algo grande, importante, definitivo... O.o Mmm...
Febrero es viento, mucho viento. Lo cual conlleva a pensar en papalotes (cometas) negros, blancos, lejanos, con niños tirando de ellos, invisibles por estar lejos, muy lejos de mi ángulo de visión. También equivale a polvo. Mucho polvo: en mis ojos, mi escritorio, el teclado de mi computadora. Es un sol intenso, que me hace entrecerrar los ojos y buscar inmediatamente mis lentes, ya sea para protegerme de él o para controlar mi cabello. Claro! ¿Cómo olvidar la electricidad estática? Esa fuerza invisible que me hace apagar la televisión con sólo tocar la pantalla. Esa energía que nos hace brincar a mí y a la persona que toco. Esas chispas que veo bajo las sábanas cuando apago las luces y me dispongo a conciliar el sueño.
Febrero y sus nubes con formas caprichosas, que contrastan bellamente su blanco y gris con el azul del fondo. Sí, Febrero es un cielo azul, intenso sobre mi cabeza, que se desvanece poco a poco en el horizonte. Soy fanática de los espectáculos aéreos, me encanta ver pasar las nubes: los cúmulos, gordos, los altocúmulos cual rebaño de borregos, los cirrocúmulos recién hechos con el peine de Dios...
Este mes también significa un jardín un tanto seco, recién podado, el pasto silvestre amarillo que reclama unas cuantas gotas de agua, no para él mismo, sino para la nueva generación (ya verdeando) que lucha por salir a la superficie. También es la basura que rueda tristemente por las calles, cual versión urbana de los arbustos secos del viejo oeste.
Los días de Febrero hay que cargar suéter, y andarlo cargando pues de repente el viento frío le hace a uno pegar diente con diente, o tener que dejárselo puesto porque la prenda de abajo no fue planchada. :P
En estos días, en las bolsitas de las reliquias (bolsas con galletas, dulces y similares obsequiadas durante la Nochebuena y la Epifanía, tradiciones católicas), hurgo buscando algún dulce fino que se les haya escondido a los demás, sólo para encontrar bombones (malvadiscos) duros, galletas reblandecidas y rotas y cacahuates rancios... No importa... Tomo una dotación generosa de lo rescatable, y me la llevo al trabajo. Con algo hay que engañar a la tripa cuando hace algún berrinche :)
Para muchos, Febrero es el mes del amor y la amistad. Para mí significa recordar que es ahora cuando debo temer por ambos aspectos. Sí, lamentablemente mi única pelea escolar estaba a punto de ocurrir un día 14. Se pospuso un día para que no fuera traumatizante esa fecha para una servidora. De poco sirvió el retraso. Al día siguiente, y plenamente resignada a ser hecha papilla por la bravucona de la escuela y hazmerreír de los demás, después de salir de la escuela y a unas cuantas cuadras de ella, me situé lo más lejos que pude de la niña en cuestión, cuyos puños me anunciaban que iba a conocer lo que verdaderamente era el dolor a la tierna edad de 9 años. Recuerdo que el círculo de mirones era tan pequeño!!! Veo sus puños tan cerca de mi quijada, mi pelo tan cerca de sus dedos, mis brazos tan desnudos ante sus uñas... Fue entonces cuando apareció un ángel del Señor, que impidió que este sacrificio bíblico se llevara a cabo. Efectivamente, lector: mi madre llegó para salvarme de los golpes de la bravucona, pero no de ser el hazmerreír de la escuela :´{ ¿Qué quieres? Fui educada en la cultura de “poner la otra mejilla”.
Años después, alrededor de esta fecha, han ocurrido un par de reveses amorosos y varios amistosos. Hasta la fecha, siento retortijones nada más imaginar que San Valentín se encuentra a la vuelta de la esquina.
A pesar de todo, me encanta el mes de febrero y es que sólo he tenido veintiséis febreros. Y es un mes que es fiel a sus principios (como yo). No como diciembre, donde a veces hace demasiado calor. O abril, donde hace frío y viento.
Hoy es 23 y falta poco para que acabe. Lo cual me hace pensar que aún quedan siete días para que algo ocurra. Y como además es bisiesto, quizá sea algo grande, importante, definitivo... O.o Mmm...
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